En España se recicla un total del 66’5%
de los envases de plástico. Sin embargo, se vierten al mar unos 200 kg
de plástico cada segundo. Es una cantidad muy elevada todavía, que
perjudica seriamente nuestro entorno y nuestra salud. A ese ritmo
vertiginoso, si no ponemos medidas correctoras, en 2050 habrá más
plástico que peces en los océanos. Y por ello, el objetivo es el
reciclaje del 100% de los residuos plásticos que generamos. Hoy queremos
mostraros el proceso de reciclaje de envases.
Los envases que se recogen en los
contenedores amarillos, habilitados para su reciclaje, comienzan un
viaje que los transforma en nuevos productos para su uso, esto es, una
nueva vida.
Las botellas y envases de un mismo
material se van agrupando y clasificando, se les quitan las etiquetas y
tapones, que también se reciclan. Se forman grandes balas o fardos de
plástico prensado, que se transportan a una planta de triturado. En
dicha planta las botellas, en concreto, pasan por un proceso de varias
fases de trituración, hasta reducirlas a escamas de PET de un tamaño de
aproximadamente 12mm. Esta nueva materia prima, tras los diferentes
procesos de transformación a los que puede ser sometida, dará lugar a un
sinfín de productos nuevos: mobiliario urbano, nuevos envases, material
de construcción o para la industria del automóvil, y hasta prendas de
vestir (pantalones, camisetas, chaquetas, toallas….).
Un mundo de nuevas posibilidades se abre
a través del reciclaje de los envases que desechamos. La industria del
reciclaje ha conseguido realizar importantes innovaciones tecnológicas,
que permiten que las botellas de plástico se puedan convertir en
camisetas deportivas, los briks en cajas de zapatos y las latas de
refresco de aluminio en llantas de bicicleta.
Para ello, la colaboración de todos
nosotros es importante. 

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